lunes, 25 de abril de 2011

Sueños posibles

Hacía tiempo que un post no me colocaba al borde de las barricadas. Y desde luego, hoy lo han conseguido. Estaba revisando el correo y me he encontrado con un historia que parece no ser de ahora, sino más bien de hace treinta años. En aquellos tiempos en los que se luchaba por una idea, por un pensamiento, por un sueño. Desconozco el origen y el objetivo que persigue pero a mí desde luego me ha hecho retroceder al tiempo de los sueños posibles.

Estoy feliz de vivir esta época aunque muy a menudo pienso que en un futuro habrá historias mejores que contar. Hoy el corazón parece estar hibernando esperando nuevas primaveras y buscando una nueva tribu donde expandirse. Ha sido como la reafirmación de lo que quiero. Quiero desmontar aquello que no me gusta, que me encoje el estómago por las mañanas y que a veces, me hace vomitar por las noches.

Quiero seguir reafirmándome en la idea de que otro mundo es posible y que no aceptaré aquellas historias que me hieren, me lastiman y me corroen por dentro. Quiero seguir creyendo en el ser humano, con sus virtudes y sus defectos. No quiero abandonar las barricadas y aceptar como inevitable que la corrupción, la mentira y la injusticia se conviertan en emperadores del tiempo en el que me ha tocado vivir.

En mi corazón sé que hay un orden natural de las cosas, mi fuerza es la fuente de la inspiración, la fuente de mis pasiones, de mi sabiduría, de mi entusiasmo, de mi intuición. Mi fuerza es la que pone orden en el caos, y la que coloca límites a la censura del pensamiento.  


martes, 12 de abril de 2011

¿Qué hemos encontrado?

He vuelto a casa después de ver a una amiga y he pensado en el robo de su móvil. Tan sólo es un pequeño aparato electrónico pero le hemos concedido la misión de controlar nuestra vida. Gran parte de nuestra conexión con el mundo depende de los artilugios inteligentes de ese mundo que queremos cambiar. Y eso me cabrea enormemente.

Ahora tendrá semanas de trabajo recuperando esa información importante para su existencia. Compromisos, amigos, asuntos legales, contactos laborales, en fin, que no la envidio en nada. Pero su historia me ha servido para revisar la situación de mi teléfono móvil, que por supuesto, como se me pierda o me lo roben, me da un sincope.

Gracias a esta historia he prestado atención a otros asuntos importantes del día a día. Una, dedicar un poco de tiempo a este nuevo blog. Dos, hacer un par de llamadas telefónicas a esos amigos con los que quedaste en estar en contacto. Tres, organizar la mesa de mi escritorio porque últimamente no encuentro casi nada. Cuatro, buscar una canción inspiradora de esas de toda la vida y con las que te inyectas en vena un poco de energía vital.